Tráfico marítimo en España 2026 | San Simón & Duch

El tráfico marítimo español crece en 2026: nuevas tendencias y desafíos jurídicos para el sector

Los puertos españoles mantienen una evolución positiva en el movimiento de mercancías, impulsada por los graneles líquidos y las importaciones, mientras el transporte regular de pasajeros y las exportaciones muestran signos de debilidad. Un escenario que plantea nuevas consideraciones comerciales, contractuales y jurídicas para los operadores marítimos.

San Simón & Duch | Actualidad marítima | Noviembre de 2026

El transporte marítimo español mantiene su capacidad de crecimiento en un entorno internacional complejo

El sector marítimo español continúa mostrando una evolución positiva durante los primeros nueve meses de 2026, aunque con diferencias significativas entre los distintos segmentos de actividad.

Según los datos de Puertos del Estado recogidos por la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE), el tráfico de mercancías en los puertos españoles de interés general alcanzó 408,3 millones de toneladas entre enero y septiembre de 2026, lo que representa un incremento del 1,1 % respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.

Este crecimiento se produce en un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre geopolítica, las fluctuaciones de los costes energéticos y la adaptación del transporte marítimo a nuevas exigencias regulatorias y medioambientales.

Sin embargo, el comportamiento agregado de los tráficos no refleja una evolución homogénea. Mientras determinados segmentos consolidan su crecimiento, otros registran descensos que merecen especial atención desde una perspectiva económica y jurídica.

Para navieras, operadores portuarios, aseguradores, fletadores y empresas vinculadas al comercio internacional, comprender estas diferencias resulta esencial a la hora de evaluar riesgos, estructurar operaciones y anticipar posibles controversias contractuales.

Los graneles líquidos impulsan la actividad portuaria

Uno de los principales motores del crecimiento ha sido el tráfico de graneles líquidos, que alcanzó los 138,4 millones de toneladas, un 3,6 % más que durante los nueve primeros meses de 2025.

Entre los productos que explican esta evolución destacan:

  • Productos químicos: 20,6 millones de toneladas, con un crecimiento del 12,8 %.
  • Gasolina: 17,5 millones de toneladas, un 9,7 % más.
  • Petróleo crudo: 45,7 millones de toneladas, con un incremento del 1,7 %.
  • Fueloil: 9,3 millones de toneladas, un 7,6 % más.

La evolución de estos tráficos pone de manifiesto la relevancia del transporte marítimo para el abastecimiento energético e industrial y para el funcionamiento de las cadenas internacionales de suministro.

Desde una perspectiva jurídica, la operativa asociada al transporte de hidrocarburos y productos químicos exige prestar especial atención a la distribución contractual de riesgos, las obligaciones de seguridad, los regímenes de responsabilidad por contaminación y las coberturas aseguradoras aplicables.

La correcta articulación de los contratos de transporte y fletamento, junto con una adecuada gestión de las responsabilidades de los distintos intervinientes, constituye un elemento esencial para prevenir controversias y limitar la exposición económica derivada de posibles incidentes.

El comercio marítimo exterior: aumentan las importaciones y retroceden las exportaciones

El comercio marítimo exterior español acumuló 210 millones de toneladas hasta septiembre de 2026, un 0,8 % más que en el mismo periodo del año anterior.

No obstante, el análisis de sus componentes revela dos tendencias diferenciadas.

Las importaciones crecieron un 2 %, hasta alcanzar 147,4 millones de toneladas. Destaca especialmente el incremento del 5,8 % en la carga general importada, mientras que los graneles líquidos registraron un avance del 1,8 %.

En contraste, las exportaciones disminuyeron un 2,1 %, situándose en 62,6 millones de toneladas. El retroceso fue especialmente significativo en la carga general, con una caída del 4,3 %.

Esta divergencia entre importaciones y exportaciones constituye uno de los aspectos más relevantes de los datos publicados.

La evolución de los flujos comerciales puede incidir en la planificación de las operaciones marítimas, la utilización de capacidad de transporte, la negociación de fletes y la organización logística de las cadenas de suministro.

Desde el punto de vista jurídico, un entorno comercial cambiante refuerza la importancia de contar con contratos capaces de distribuir adecuadamente los riesgos derivados de retrasos, alteraciones de itinerarios, incumplimientos operativos y modificaciones de las condiciones comerciales.

En particular, adquieren relevancia la redacción y aplicación de cláusulas relativas a demoras, estadías, fuerza mayor, asignación de costes y resolución de controversias.

La evolución de los tráficos no implica por sí misma un aumento de los litigios, pero sí aconseja revisar la adecuación de los instrumentos contractuales a las circunstancias reales de cada operación.

Contenedores y transporte ro-ro: estabilidad con comportamientos diferenciados

El tráfico de mercancía general convencional alcanzó 67,1 millones de toneladas, con un crecimiento del 1,1 %, mientras que la mercancía transportada en contenedores descendió un 0,8 %, hasta situarse en 142,7 millones de toneladas.

Por su parte, el tráfico ro-ro, vinculado al transporte de mercancías mediante unidades rodadas, registró un ligero incremento del 0,3 %, alcanzando 56,7 millones de toneladas.

Estos datos reflejan una evolución desigual de las distintas modalidades de transporte marítimo.

Para los operadores, las diferencias entre segmentos pueden tener consecuencias sobre la programación de servicios, la contratación de capacidad, las relaciones con terminales y la coordinación de las operaciones logísticas.

En este contexto, la claridad de las obligaciones asumidas por transportistas, cargadores, transitarios y operadores portuarios resulta fundamental.

Especial relevancia adquieren las cuestiones relacionadas con la entrega y recepción de mercancías, la custodia de la carga, los daños durante las operaciones portuarias y la determinación de responsabilidades en cadenas de transporte multimodal.

El transporte regular de pasajeros retrocede tras los máximos históricos de 2025

Frente al crecimiento de la actividad de mercancías, el transporte marítimo regular de pasajeros presenta una evolución menos favorable.

Durante los primeros nueve meses de 2026 se contabilizaron 22,6 millones de pasajeros de línea regular, lo que supone un descenso del 2,5 % respecto al mismo periodo de 2025, ejercicio en el que se alcanzaron máximos históricos.

Los resultados de la Operación Paso del Estrecho muestran diferencias importantes entre puertos.

Melilla registró un crecimiento del 11,2 % y Almería del 0,5 %, mientras que Ceuta experimentó una caída del 12,4 %, Motril del 9,2 % y la Bahía de Algeciras del 3,7 %.

En cambio, el tráfico de cruceros mantuvo una trayectoria positiva, con un incremento del 2 %, hasta alcanzar 10,4 millones de pasajeros.

La coexistencia de estas tendencias pone de manifiesto la diversidad de modelos comerciales dentro del transporte marítimo de pasajeros.

Desde el ámbito jurídico, cada modalidad presenta particularidades en materia de responsabilidad del transportista, derechos de los pasajeros, seguros, condiciones contractuales y obligaciones regulatorias.

En los servicios regulares, cuestiones como las cancelaciones, los retrasos, la información al pasajero y el cumplimiento de las obligaciones de asistencia continúan siendo elementos esenciales de la gestión jurídica y operativa.

Las implicaciones jurídicas de un mercado marítimo en transformación

Más allá de los indicadores de actividad, las cifras correspondientes a los nueve primeros meses de 2026 invitan a considerar las implicaciones de un mercado marítimo caracterizado por cambios en la composición de los tráficos y una creciente complejidad operativa.

Desde la perspectiva del Derecho marítimo, destacan cuatro ámbitos de especial atención.

1. Contratación marítima y distribución de riesgos

La evolución de los flujos comerciales refuerza la conveniencia de revisar las condiciones contractuales que regulan el transporte de mercancías y los contratos de fletamento.

La precisión en la asignación de responsabilidades, los supuestos de incumplimiento y los mecanismos de resolución de controversias puede resultar determinante cuando surgen dificultades operativas o comerciales.

2. Responsabilidad marítima y cobertura aseguradora

La importancia de los tráficos energéticos y químicos subraya la necesidad de evaluar adecuadamente los riesgos asociados al transporte de mercancías potencialmente peligrosas o contaminantes.

La identificación del régimen de responsabilidad aplicable y la coordinación entre las distintas coberturas aseguradoras resultan fundamentales tanto en la prevención como en la gestión de siniestros.

3. Operaciones portuarias y transporte multimodal

La interacción entre buques, terminales, transportistas terrestres y operadores logísticos puede plantear cuestiones complejas sobre la custodia de las mercancías y la delimitación de responsabilidades.

Una documentación contractual adecuada y la identificación precisa de los distintos intervinientes contribuyen a mejorar la seguridad jurídica de estas operaciones.

4. Prevención y resolución de controversias

En un sector de naturaleza eminentemente internacional, las disputas pueden implicar contratos sometidos a diferentes legislaciones, tribunales de distintas jurisdicciones o procedimientos arbitrales.

La elección de la ley aplicable, las cláusulas de jurisdicción y arbitraje, y los mecanismos para obtener garantías sobre créditos marítimos constituyen aspectos esenciales de una estrategia jurídica eficaz.

Perspectivas para el sector marítimo español

Los resultados acumulados hasta septiembre de 2026 reflejan la capacidad del sistema portuario español para mantener una evolución positiva del tráfico de mercancías, pese a un entorno internacional exigente.

No obstante, el crecimiento de los graneles líquidos, la divergencia entre importaciones y exportaciones y el descenso del pasaje regular evidencian que los distintos segmentos del sector afrontan realidades económicas y operativas diferentes.

De cara a los próximos meses, será importante observar la evolución del comercio exterior, los costes operativos, la demanda de transporte y el impacto de las exigencias regulatorias sobre las empresas marítimas.

En este escenario, la seguridad jurídica no constituye únicamente un mecanismo de protección frente a eventuales conflictos, sino también un elemento fundamental para la estabilidad de las relaciones comerciales y la adecuada gestión de los riesgos del negocio marítimo.

San Simón & Duch: asesoramiento jurídico especializado en el sector marítimo

La naturaleza internacional del transporte marítimo exige un conocimiento especializado de los marcos jurídicos que regulan las operaciones comerciales, los contratos de transporte, las responsabilidades de los distintos operadores y los mecanismos de resolución de controversias.

San Simón & Duch mantiene su compromiso con el análisis de la actualidad del sector y de las cuestiones jurídicas que afectan a la actividad marítima nacional e internacional.

El seguimiento de la evolución de los tráficos portuarios y de las condiciones del comercio marítimo permite identificar tendencias relevantes para los operadores y contribuir a una mejor comprensión de sus implicaciones jurídicas.

La anticipación de riesgos, el rigor técnico y una perspectiva internacional continúan siendo esenciales para afrontar los desafíos de una industria en constante evolución.